Vivimos en una sociedad que sabe hablar de productividad, de hábitos, de motivación y de seguir adelante… pero no sabe sentarse con el dolor.
No sabe mirar el duelo sin querer arreglarlo rápido.
No sabe qué hacer cuando a alguien se le rompe el alma.
Y por eso siento necesario hablar de esto aquí también.
Porque el bienestar no es solo alimentarte bien, entrenar o tener rutinas bonitas.
El bienestar también es aprender a sostenerte cuando la vida te atraviesa.
Cuando pierdes a alguien.
Cuando el cuerpo pesa.
Cuando la mente no descansa.
Cuando intentas ser fuerte y lo único que necesitas es parar.
Estos días estoy entendiendo que el duelo no siempre llora.
A veces el duelo se esconde en el cansancio extremo, en la ansiedad, en la desconexión, en la culpa o en las ganas de desaparecer un rato del mundo.
Y quizá lo más importante en esos momentos no es “superarlo”.
Es dejar de exigirte funcionar como si nada hubiera pasado.
Si estás pasando por un duelo, quizá esto pueda ayudarte:
Comer aunque no tengas hambre.
Dormir más.
Pedir ayuda.
Llorar cuando el cuerpo lo necesite.
Salir a caminar.
Respirar.
Bajar el ritmo sin sentir que estás fallando.
Porque hay dolores que no necesitan soluciones.
Necesitan tiempo, presencia y muchísima compasión.
Y aunque es profundamente triste perder a alguien, también hay algo que estos momentos te enseñan: el amor que tienes alrededor.
Las personas que se quedan.
Las que llaman.
Las que abrazan sin decir demasiado.
Las que aparecen de verdad cuando más vulnerable estás.
También estoy aprendiendo que la muerte forma parte de la vida, aunque nos pasemos gran parte de ella intentando no mirar hacia ahí.
Y desde mi forma de creer, me reconforta pensar que quienes se van no desaparecen, simplemente continúan su camino en un lugar mejor, más en paz, más libre de todo el peso de este mundo.
Ojalá habláramos más del duelo.
Ojalá entendiéramos que sostenernos en la tristeza también forma parte de sanar 🤍

